EL SEMINARIO CONCILIAR DE LOGROÑO




El seminario de Logroño:
Del casco antiguo en el centro de la ciudad, 
a la antigua carretera de Zaragoza.


Antecedentes históricos y utilización polivalente

Si nos remontamos a los orígenes de la enseñanza en Logroño tenemos que hacer alusión a la Compañía de Jesús, que a partir de 1540 en toda Europa abrieron centros de enseñanza, aunque al principio esta faceta no la tenían como objetivo. Parece ser que en Logroño las primeras iniciativas educativas existieron en la Iglesia de Palacio, donde se estudiaba gramática en 1515.


Ubicación del Seminario a mitad del siglo XIX



El Seminario de Logroño a finales del XIX (IER)

Los esfuerzos iniciales para la puesta en marcha de un colegio en nuestra capital datan de 1559, por parte de Ignacio de Loyola (1491-1556) y del obispo de la diócesis Juan Bernal (1495-1556), que son los que tuvieron la iniciativa. Logroño se había convertido en un núcleo importante, donde se había desarrollado el comercio y la viticultura. De este modo se atendía a la educación de Logroño y aldeas próximas, para la formación de personas de la administración, ya que empezó a ser un centro de poder importante en la diócesis (Armas Lerena, Noemí: “Los primeros años de la Compañía de Jesús en Logroño”, Brocar 19,1995, 65-83.


Antiguo Seminario en el actual Paseo del Espolón (soldevilla@fer.es)

Recordemos que en esta época y también posteriormente, la diócesis de Calahorra y La Calzada, además de La Rioja, abarcaba el País Vasco, Burgos, Soria y parte de Navarra. Logroño era el núcleo más importante donde residía el obispo (aunque no de forma oficial), el corregidor, y a partir de 1570 el Tribunal de la Inquisición.
No obstante este colegio no pudo registrarse como fundación por carencia de fondos hasta 1683, por el obispo, que entonces estaba en Calahorra, Gabriel de Esparza (1606-1686) que donó 24.000 ducados y así se posibilitó también impartir las cátedras de Filosofía y Teología.
Cabe recalcar igualmente, que el clero local de las cinco parroquias que existían en la ciudad de Logroño y los conventos de dominicos (Valcuerna), los franciscanos, trinitarios, mercedarios, y los femeninos de Madre de Dios y San Agustín, no recibieron bien la fundación, pues iban a acaparar las donaciones de los logroñeses.
Estaba situado este edificio en la parte Norte del Espolón. Con el paso de los años se fue ampliando con los solares colindantes y llegó a ocupar bastante terreno. Sería a partir de 1767, con la confiscación de bienes a los jesuitas por Carlos III, cuando se instaló aquí, en el centro de Logroño, el Seminario Conciliar por el obispado de Calahorra, por Real cédula en 1769 (Sáenz de Pipaón Ibáñez, Cristina: La desaparición del Seminario Conciliar, inicio del paseo de invierno de Logroño. Belezos, 14, 2010, 20-25).
Se puede decir que el “antiguo seminario” era una casa vieja, de cuatro pisos, que se había ido reformando con el paso de los años y que a mitad del XVIII pasó a la diócesis, para servir de seminario. Había, en el conjunto de la manzana, una iglesia de estilo renacentista dedicada al Salvador, que tenía entrada desde el exterior y también por el patio interior para los seminaristas. La entrada exterior era por Hermanos Moroy y limitaba con Sagasta, Muro de la Mata y Marqués de Vallejo.
Con la Guerra de la Independencia en 1808 fue ocupado el Centro por las tropas francesas, se destruyeron documentación y archivos y no pudo reiniciarse la actividad académica hasta el otoño de 1815. Hay que tener en cuenta que todavía en esta época algunos estudiantes de este centro eran de carrera no eclesiástica. También entre 1835 y 1838 el edificio fue requisado y utilizado como cuartel y cárcel de prisioneros carlistas.

Comienzo del curso 1838-1839 (Boletin O. P. de Logroño, 18/11/1838)

Por los datos encontrados sabemos que este centro no era un “seminario” propiamente dicho para la formación de sacerdotes, como lo sería posteriormente, sino que admitía a una diversidad de alumnado y también era una casa de ejercicios espirituales para sacerdotes, casa de oración, residencia para sacerdotes ordenados.. La situación política también influía en esta diversidad de alumnos. A partir de 1860 se estudiaban las especialidades de gramática, filosofía y teología; había alumnos internos y externos (Marie-Hélène Buisine-Soubeyroux: “El Seminario Conciliar de Logroño en la segunda mitad del XIX, Brocar, 21, 1998, 311-319). Un avance importante sería la resolución del Concordato del Gobierno con la Santa Sede en 1851, por el que se posibilitó que todas las diócesis pudieran tener un seminario.


Seminaristas internos y externos: problemática (Boletín O. de la P. de Logroño)



Curso académico 1854-1855 (Boletín O. P. de Logroño, 9/10/1854)



Estudios de Teología en Santo Domingo (B. O. P. de Logroño 10/11/1866)

En el Sexenio Democrático (o revolucionario) (1868-1874) se cerraron las aulas y en 1873 el ejército se instaló en él, se utilizó la iglesia como almacén, y el centro en general sirvió de hospital para heridos en la guerra y como cárcel para los detenidos, principalmente carlistas. Durante este sexenio los seminaristas disminuyeron bastante y el instituto aumentó el alumnado, según nos dice Marie-Hélène Buisine-Soubeyroux.



Subasta en el Seminario (B. O. P. de Logroño 9/08/1871)



La Comisaría de Guerra y el Seminario (B. O. P. Logroño 16/10/1871)

En general, la formación que recibía el clero español en los seminarios alcanzó un nivel notable en los siglos XVI y XVII, en comparación con la decadencia a partir de la mitad  del XIX, aunque como hemos visto el gobierno facilitó que cada provincia tuviera un seminario.
Posteriormente, en 1887 se inauguró una carrera sacerdotal muy breve (de un año) para solucionar la falta de sacerdotes en los años anteriores y a partir de 1889 comenzó con una carrera breve de un año de filosofía y dos de teología.
Para documentarse sobre los estudios en el siglo XIX en este centro de Logroño y la vida de los seminaristas en esta época se puede leer en la obra citada de Marie-Hélène Buisine-Soubeyroux.
Importante es señalar que en este antiguo centro, sobretodo a principios del siglo XX, la comunicación entre alumnos internos y externos estaba prohibida. Eran grupos totalmente independientes. Eso reflejan los datos recabados de José María Escrivá (1902-1975), estudiando Teología, entre los años 1918-1920. (Posteriormente en 1928 fundaría el Opus Dei y en el año 2002 sería declarado santo).


Josemaria Escrivá de Balaguer (josemariaescriva.info)

En 1917 se utilizó la planta baja como cuartel de artillería con dotación de la sección de caballos. Solamente unos años antes había llegado la corriente eléctrica (1910).
Valeriano Cruz Ordoñez Bujanda (1876-1936) fue uno de los primeros alumnos de este Seminario, que fue a Roma a estudiar teología (los dos últimos años) con una beca y el último rector de este antiguo seminario, entre 1915 y 1921. Desde este último año hasta que se inauguró el nuevo, 1929, se hizo cargo el Obispo Fidel García (1880/1973).


La demolición de seminario antiguo

Varios fueron los factores que se pueden analizar como desencadenantes de su demolición. Ya en el siglo XX se intentó modernizar la ciudad y crear un paseo de invierno, que mucha gente anhelaba, ya que en “Portales”, no entraba el sol. Además se había abierto la calle Sagasta derribando una parte del Colegio, se había instalado el Mercado de San Blas en los jardines y otra parte de huerta de dicho seminario, extramuros, la querían para el actual Espolón, según revela Sáenz de Pipaón, Cristina.
Por otra parte, ya el edificio era muy viejo y había sufrido diferentes reformas; la situación tan céntrica en la ciudad, no permitía ampliaciones y el espacio era más que insuficiente para las diferentes actividades de aprendizaje, hacer deporte…, y por ello comenzaron a pensar en construir otro centro nuevo, en un emplazamiento diferente.


Inicio de la demolición (IER, Sáenz de Pipaón, C)

 Fue demolido a mediados de Noviembre de 1934 y según señala La Rioja del día 16 muchas personas se acercaron al lugar para ver su demolición y las autoridades como el Alcalde, Gobernador Civil y otros, asistieron a una comida extraordinaria en la Cocina económica.


Juan Grau, alcalde de Logroño durante la demolición (Fot. Bermemar.com)





Demolición del antiguo Seminario Conciliar de Logroño (IER, Sáenz de Pipaón, C)


Acabada la Guerra Civil se construyó la Caja de Ahorros de Zaragoza Aragón y Rioja, la sede del Gobierno Civil durante algunos decenios, Seguros Aurora..


El nuevo Seminario Conciliar



Real Orden para la construcción del nuevo seminario





Localización (Libro, García Martínez, F. pág 24)



El nuevo seminario en planos (Fot. García Martínez, F.)



Planta baja



Piso primero




En las dos imágenes falta la Capilla Menor. Se haría posteriormente.
(Fot. García Martínez, F.)

El Código de Derecho Canónigo que fue promulgado en 1917 presentó como novedad el establecimiento de dos tipos de seminario en cada diócesis: El seminario Menor y el Mayor, con todos los servicios independientes, excepto cocina y portería. El primero para niños y adolescentes (comunidades de Latinos y Retóricos) y el Mayor para continuar los jóvenes estudiando filosofía y teología (comunidades de Filósofos y Teólogos).


El Nuevo Seminario en L'Osservatore Romano (Libro García Martínez, F., pág 23)

En los años anteriores con 5 ó 6 años de estudio se acababa la carrera y ahora se dispuso que serían 12. Antes, salvo al final de los estudios, se podía hacer la carrera en ocasiones en régimen de externado, a partir de ahora el internado se hacía cada vez más necesario. Por lo que las características del centro, tanto a nivel de higiene, como de patios, parques para deportes, comedores.. debían de ser los adecuados.
A raiz de esto, en 1918 es cuando se realizó una reforma importante en el plan de estudios con una primera parte de gramática y humanidades, otra de filosofía de tres años, y otra de teología con cuatro, que más o menos es la que se introduciría en el nuevo seminario. (Toldrà Parés, Jaime: José Mª Escrivá en Logroño,1915-1925 Ed. Rialp, 2007). Así lo relata José Mª Escrivá, que estudió en el Seminario de Logroño y se ordenó sacerdote en 1897.
Fue el obispo Fidel García Martínez (1880/1973) el que  pensó en los posibles emplazamientos del Seminario Nuevo que él quería se construyera. Pensó en el monte del Corvo, añorando el Seminario de Comillas donde había estudiado (Comillas, Cantabria en la actualidad) también localizado en un monte. Sin embargo se decantó por la situación actual al lado de la carretera 232, el ferrocarril y con regadío), con grandes extensiones de terreno plano para paseos, campos de deporte y huerta. El terreno, que posteriormente a la construcción del edificio se valló, tenía una longitud de más de 1600 metros de valla.


Fidel García Martínez (Diario de León)

 Se construyó en el término desaparecido de Valderúa, por el que pasaba una acequia del río Lomo, que se utilizaba para regar la huerta y también para llenar la piscina que se construyó al lado de la tapia, por el sur.


El Seminario recién construido (Abad León F.)



             El Nuevo Seminario Conciliar de Logroño. (Mundo Gráfico 18/12/1929)

Antes de construirlo se pensó que si en algún momento se prolonaba la calle Duquesa de la Victoria, quedase el edificio al lado sur de esta calle, y no “entorpecería” la ampliación de la ciudad.
La superficie edificada era de más de 5.000 metros cuadrados. La primera piedra se colocó el 25 de Abril de 1928, por el entonces obispo D. Fidel. De un total de 140.000 metros cuadrados se construyeron 5000.


Colocación de la primera piedra (Fot. Abad, F.)

El presupuesto fue de unos 3.500.000 ptas en total (el terreno unas 200.000 ptas.)
Se viajó bastante para ver seminarios, entre ellos el “Seminario Romano” y se documentó sobre otros, y fue Logroño el que logró tener uno de los mejores de la época (Ver El nuevo Seminario Conciliar de la Diócesis de Calahorra y La Calzada (1928) García Martínez F., Imprenta Moderna, Logroño). A su muerte en 1973, se le enterraría al obispo Fidel, bajo el presbiterio en una cripta.


El Seminario en la década de los años 30 del siglo XX (Fot. Abad León F.)


Los 3 artífices del proyecto: arquitecto, escultor y pintor.

El arquitecto de este nuevo edificio del Seminario fue Ricardo de Bastida (1878-1953), arquitecto diocesano y municipal de Bilbao (construyó la Alhondiga de Bilbao, el Puente levadizo de Deusto, en 1926), que estudió en Barcelona, fue discípulo del gran arquitecto del modernismo Domènec i Muntaner, Lluis (1850-1923) y recibió influencias de Antonio Gaudí (1852-1926) y del también modernista Josep Puig i Cadafalch (1867-1956). Gran amigo del entonces (1933) Ministro de Obras Públicas, Indalecio Prieto, siendo vicepresidente del Plan de Enlaces Ferroviarios de Bilbao impulsó las obras.


El arquitecto Ricardo de Bastida (Fot. Abad León, F.)

Algunos sacerdotes cuentan que Bastida tuvo serias discrepancias con el prelado D. Fidel García, que en todo momento estuvo vigilando la marcha de las obras.
Encargado de obra y de confianza de D. Ricardo fue Francisco Mendiguren, que también le acompañó en otras obras.


Construcción de los pabellones (Fot. Abad León, F.)




Algunos de los pabellones 

En la fachada principal destaca una hornacina en la que se colocó la imagen del Salvador, titular y patrono del Seminario, posiblemente recordando el nombre de la iglesia renacentista del seminario anterior. Su nombre “El Salvador”


Imagen de "El Salvador", patrono del Seminario.

El vestíbulo tiene 16 columnas cilíndricas (cuatro centrales), de base cuadrada y capitel corintio. Sirve de acceso a los diferentes pabellones y al rectorado.



Columnas del vestíbulo



El capitel corintio de cada columna

Escalinatas nobles de piedra tallada, de acceso a cada uno de los pabellones, además de la entrada principal, capilla y salón de actos.
Consta de planta baja, primer y segundo piso, además del semisótano, que con ventanas en su parte alta, quedó iluminado de forma natural. Por ello, la entrada desde el exterior a cada pabellón se hace por medio de escaleras, al estar la planta noble algo más de un metro alzada del suelo.


Una de las diferentes escalinatas de acceso.

Grandes ventanales en arco llenan de luz todas las clases, salas de estudio, comedores.. en todas las plantas nobles de cada uno de los cuatro pabellones, largos pasillos y pabellón del Rectorado.


Grandes ventanas iguales en todo el complejo edificado.
Los ladrillos, de gran calidad, fueron traídos de Palencia, tierra conocida por D. Fidel y la tarima, sin nudos y de una excelente calidad, de clases, pasillos y habitaciones de la segunda y tercera planta, de excelente calidad, de Guinea (Abad, León, Felipe: El nuevo seminario conciliar de la Diócesis de Calahorra y La Calzada. Imprenta y librería Moderna, Logroño. 1928, pág 93).
La capilla mayor de 400 metros cuadrados, con unas amplias tribunas. El presbiterio en forma de ábside con un altar mayor exento, de mármol de una sola pieza.


Capilla Mayor del Seminario



Altar mayor de mármol, de una sola pieza



Sillería de la Capilla Mayor

La otra capilla para el Seminario Menor fue construida posteriormente. Se encuentra en la zona Sur del complejo de edificios, uniendo por el final a las dos comunidades de los primeros cursos.


Paseo que se dirige hacia la Capilla Menor, entre los pabellones de las comunidades de "Latinos y Retóricos".



Entrada desde el exterior a la Capilla Menor



Capilla Menor, frecuentada por "Latinos y Retóricos".


Una de las ventanas de la Capilla Menor


Harmonium de esta Capilla.

El salón de actos de 370 metros cuadrados, un poco más pequeño que la capilla. Las butacas actuales del “Salón de Actos” se fabricaron posteriormente en Ezcaray, en 1965.


Acceso exterior al Salón de Actos.



Salón de actos (Fot. Blog Recuerdos de Logroño 1915... y MAS. Santi de Santos)


Salón de actos. Ensayo de una obra (Riojavocación 18/05/2015).

Semisótanos accesibles en toda la construcción con grandes espacios: las cocinas (cocina y fregadero de 300 metros cuadrados) y sus anejos (sala de lavado ‘lavaderos mecánicos’ y planchado 140, almacén 580), tuberías de calefacción, y dependencias de las Religiosas que se encargaban de diferentes servicios, con salidas independientes al resto del Seminario.
Preparadas para vivir en los 4 pabellones independientes las comunidades de Latinos y Retóricos (Seminario Menor, que posteriormente se ampliaría), y Filósofos y Teólogos (Seminario Mayor). Con amplios "tránsitos" para comunicar los diferentes pabellones. 


Grandes tránsitos o pasillos de comunicación entre 
pabellones, de diferentes comunidades de alumnos

En cada pabellón espacio para estar y jugar (con billares, ping-pong…) los alumnos los días de lluvia;, , espacio para gimnasia, etc..


Futbolines, etc.. en el sótano (Fot RiojaVocación.es)

En las plantas bajas, capillas, salón de actos, comedores, clases, bibliotecas, salas de visitas.. Y en las plantas primera y segunda las habitaciones de las diferentes comunidades de alumnos y del profesorado en la planta central. Con 300 habitaciones individuales en total para los estudiantes.


Uno de los pasillos por los que se accede a las habitaciones individuales.



Una de tantas habitaciones individuales (Fot. Abad, F.)



Pasillo por el que se accede a salas de profesores, coro de la Capilla, etc..

Todo estaba bien estudiado, y lo podemos comprobar en la ponencia que en 1920 realizó el arquitecto de Bilbao Ricardo de Bastida y Bilbao (1879/1953), en el II Congreso de Estudios Vascos, (Bastida, Ricardo. Edificios escolares y sus anejos: campos de juego y de experimentación, jardines y parques escolares; etc.. Mobiliario y material de enseñanza.. Segundo Congreso de Estudios Vascos. Julio de 1920. Donostia)
Cada uno con su campo de fútbol y su zona de paseo, para que pueda gozar cada comunidad de plena autonomía. Separados los pabellones con grandes patios y lugares de “transito” (grandes pasillos) para ir de uno a otro.



Aspecto parcial de los patios interiores.

Además otro pabellón, unido al de la fachada principal, para los profesores (Rectorado); dos espaciosos refectorios y uno para los profesores; salas para las clases, el estudio entre clases, para las visitas de padres, etc.


Una de tantas aulas del Seminario

Consta de 848 ventanas, con 19.000 cristales. Y grandes pasadizos para acceder a los pabellones por la parte alta.


Intercomunicación entre pabellones, por la galería superior.

Exteriormente 16 frontones, cinco campos de fútbol y zonas espaciosas para paseo y para el cultivo.


Los frontones en los años 60 del siglo pasado (Fot. Abad, F.)

En 18 meses fue acabado, por lo que en noviembre de 1929 sonaron las campanas de la espadaña de la Capilla anunciando la inauguración. Una magnífica obra


Entrada exterior a la Capilla Mayor, con los campanillos.

Posteriormente se cedería una parte del terreno, en la parte oeste, a los Padres Misioneros del Sagrado Corazón “Corazonístas”, donde construyeron el edificio que existe en la actualidad, pero al parecer con derecho a compra, en primer término, por parte de la diócesis.


Vista del Seminario y del edificio de los Padres Misioneros del Sagrado Corazón.


Colegio de los denominados frecuentemente "frailes corazonístas"

Quintín de Torre Berastegui (1877-1966) escultor bilbaíno novecentista. Su orientación está vinculada al renacimiento italiano y a la escultura castellana religiosa. Era amigo de Fortuny, Madrazo, Picasso…, viajero infatigable y conocedor de los artístas de su época, fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (1955) (Soto Cano, María: Los primeros años del escultor Quintín de Torre (1877-1910). Estudios Vascos. Sancho el Sabio, 32, 2010, 43-70).


El escultor Quintín de Torre (Fot. Cofradía de la Vera Cruz, Bilbao)



El Salvador. Una de las dos obras de Quintín de Torre, en el Seminario de Logroño.

 Sobresalen las dos esculturas existentes: Una la majestuosa escultura de El Salvador que está situada a lo alto y presidiendo la fachada principal y Madre de Dios, que se encuentra en el edificio del Rectorado pero mirando a los 4 pabellones donde está el alumnado.



Reloj, e imagen de la Virgen de Quintín de Torre orientados a los 4 pabellones del Seminario.

Aurelio Arteta (1879-1940). Estudió en Madrid en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Una de las obras más importantes que hizo fueron los 12 frescos en la rotonda de acceso al edificio del Banco de Bilbao, en Madrid, representando facetas del hombre y la mujer vascos. Se inauguró en 1923. 
En 1924 fue nombrado primer director del Museo de Arte Moderno de Bilbao, del que fue iniciador. Premio nacional de pintura en 1930. Murió en el exilio, en México.


Ábside de la Capilla Mayor del Seminario del pintor Aurelio Arteta.
Padre, hijo y Espíritu Santo. Y los 4 evangelistas.



Pedro con "las llaves de la Iglesia" y Pablo con la espada.



Se observa el rostro del obispo Fidel García, bajo el nombre del apóstol Matthias.

Para algunos “El Apostolado” es una de las obras pictóricas religiosas más importantes de Arteta y más representativas de su generación. Colocación de los apóstoles al estilo bizantino. Apóstoles con hábito y capa, en pié, cambiando de posición, en ambiente parecido al de Galilea y parece que bajo el mandato de "id y predicad el Evangelio".
Para identificarlos vemos el nombre, pero Arteta trata de mostrar más la actitud de cada uno que los atributos por los que se caracterizan. Aunque aparece San Pablo con la espada y San Pedro con las llaves (Marrodan, Mario Ángel: Arteta, nuestro maestro pintor. Comunicación literaria de autores, 1979, Bilbao).
En diferentes ocasiones tuvieron discrepancias sobre el desarrollo de este fresco Aurelio Arteta y el obispo Fidel García. Se sabe que el prelado quería que su idea prevaleciera sobre la del pintor, y a instancias de aquel tuvo que repetir varias veces la cabeza de la Virgen. 
Pintó a María Asumpta a la derecha del padre y en actitud que favoreciera la intimidad y estimulara la devoción.


Virgen del Seminario: María Asumpta.

Todo el ábside pintado ocupa en total unos 140 metros cuadrados 
Tuvo que ser gran conocedor de la pintura al fresco, para poder realizar tanto espacio. La pared tiene que estar recien hecha (fresca). Así el color penetra unos dos centímetros y es más consistente, pero el yeso hay que darlo en el mismo día en que se va a pintar, para que tome cuerpo. De ahí su dificultad.


Aurelio Arteta (Wikipedia)

La figura de Cristo parece que es del momento inmeditamente anterior a su ascensión. Inscripción a sus pies: Euntes predicate evangelium: Id y predicad el evangelio.
En el centro superior, encima del hijo, estan los símbolos de los cuatro evangelistas, el Espítitu Santo (paloma) y el Santo Padre rodeado de los ángeles.
“Arteta constituye un caso aislado de puro romanticismo” (Diario la Rioja, 10 de Noviembre de 1929: Mauro O. de Urbina). Hace diferentes comentarios sobre la pintura de Arteta, para ampliar.


El Seminario durante la Guerra Civil

Sin embargo, no pasaron muchos años y estalló la Guerra Civil. Iniciado el conflicto y después de negociaciones, el Seminario sería dedicado a hospital: (Ver Seminario Diocesano: Hospital Militar de Legionarios de Logroño. Memoria 1938-39”. Imprenta Hijos de Merino, Logroño)). También (Orduña, Prada, Mónica: El voluntariado femenino en la Rioja en los inicios de la Guerra Civil. Berceo 147, 2004, 119-148).


Algunos seminaristas el año 1936 (Fot. Abad León, F)

Los profesores y los seminaristas del Seminario mayor se pudieron instalar en el edificio colindante de los Padres Misioneros del Sagrado Corazón, aunque algunos se tuvieron que incorporar a filas, y los seminaristas jóvenes tuvieron que salir de la capital.
Por lo que tuvieron que marchar los seminaristas para continuar el curso en el Convento de San Francisco a Santo Domingo de la Calzada. Sin embargo aquí los dormitorios eran corridos y no había unas condiciones tan adecuadas para el “recogimiento” y el estudio y vida diaria como en Logroño.


Convento de San Francisco en Sto. Domingo de la Calzada. 
Hoy Parador Nacional (Fot. Jesús Chicharro)

Al año siguiente sería en los Padres Escolapios de Albelda donde continuarían sus estudios. Aquí había habitaciones individuales pero tenía escasa luz y otras deficiencias. Al acabar la Guerra en 1939 todos volverían al Seminario pasado el verano.




Tres imágenes del Colegio de los Padres escolapios de Albelda, en el año 2010


Los años con más vocaciones en el Seminario



Entrada al Seminario Conciliar desde Avda. de la Paz



Acceso principal




Fachada central con su escalinata

Una vez pasada la Guerra el número de vocaciones creció tanto que podría decirse que estaba al completo, sobretodo en los cursos de bachillerato (latinos y retóricos). Se llenó principalmente de alumnos de pequeñas poblaciones de La Rioja que muchos sacerdotes apadrinaban buscando la semilla que diera su fruto.


El sacerdote D. Jesús Díez con niños de Lumbreras, viendo el Seminario (Fot. Manuel Campmany).

El régimen de internado era bastante estricto y algunas "obligaciones" que eran imprescindibles en la vida de cada comunidad debían ser satisfechas por los internos. El incumplimiento reiterado de las normas significaba es fin de la estancia en el Centro.
La campana situada al lado del reloj y debajo de la escultura de la Virgen de Quintín de Torre sonaba cada mañana a las 6,30 horas, para iniciar el día en el Seminario Mayor (filósofos y Teólogos). Los alumnos del Menor se levantaban media hora después.


Campana que sonaba cada mañana anunciando el inicio del día, para el Seminario Mayor.



Seminaristas limpiando los tránsitos o pasillos. Años 50 del siglo XX. (Fot. Abad León, F.)

Por lo que respecta al reglamento interno en el Seminario el anterior a 1928 era todavía más estricto (según Marie-Hélène Buisine-Soubeyroux, bastante más que en este nuevo). No obstante el silencio mayor (espacio del día de mayor recogimiento) abarcaba desde antes de la cena hasta después del desayuno, en ambos (antiguo y nuevo).


Ejercicios de Educación Física en un patio interior.

En el Nuevo Seminario, en el refectorio, en las cenas se leía el martirologio romano y después la vida de algún santo. Al mediodía algún libro interesante y se podía hablar en determinados momentos.


En el centro, el edificio del refectorio de las comunidades de Latinos y Retóricos.



Uno de los refectorios (Fot. Abad León, F.)

La media hora de meditación antes de la misa diaria, la “visita” a la capilla al mediodía, el Rosario,.. era lo cotidiano. También los partidos de fútbol y competiciones con otros colegios... Y los paseos y charlas bajo los cedros y abetos escuchando los pájaros, algo inolvidable para todos los que se formaron en él.


Se podía elegir entre fútbol, baloncesto, balonmano y pelota.



Seminaristas jugando al fútbol. Década de los 50 del siglo XX. (Fot. Abad León, F.)



Equipo jóvenes futbolistas del Seminario, hacia el año 1967.


Seminaristas paseando. Año 1967.



Uno de los jardines

La importancia del latín  estudios del Seminario
Desde los inicios del nuevo Seminario el conocimiento del latín era uno de los ejes fundamentales de todo el bachillerato, con clases diarias de latín desde los primeros cursos. Al terminar el bachillerato el dominio hablado y escrito debía ser un objetivo conseguido. Unos libros fundamentales para este propósito fueron los libros de “Florilegio latino”: con ejercicios de sintaxis latina y también de un compendio de fragmentos literarios seleccionados de diferentes autores: Cicerón, Virgilio, Ovidio..


Florilegios latinos Vol. I y II.

Como el objetivo era profundizar en la lectura e interpretación correcta de los diferentes textos latinos, se necesitaba un adecuado conocimiento de la terminología métrica de estos textos, para que la dicción fuera la adecuada. El conocimiento de los pies métricos de los versos y estrofas, las sílabas breves y largas, finales abiertas y cerradas, el hexámetro dactílico …, eran parte de la temática. Con un pequeño, pero denso libro en latín, se estudiaba esta asignatura: Prosodia et ars metrica latina.


Libro de Prosodia y métrica latinas

En los últimos años, en los estudios de Teología, había materias con libros en latín, y por tanto el dominio debía ser absoluto. Hemos de recordar que hasta el Concilio Vaticano II (1962-65) la misa era exclusivamente en latín.


De Sacramentis (740 págs., en latín)

El griego y el hebreo (éste solo en las primeras décadas del siglo XX), también tenían cabida en los estudios.


Gramáticas griega y hebreas

Hasta 1965 clases de latín diarias en los primeros cursos de bachillerato, y griego dos veces por semana, durante dos o tres años. Aunque hubo variantes, hacia el año 1965 el plan de estudios era, cinco cursos de bachillerato, tres de filosofía y cuatro de teología. (Abad León Felipe: Historia  viva del Seminario Nuevo de Logroño, 75 años dando buen fruto (E-2004). Imprenta Ochoa, Logroño, 2004).


Durante el estudio. Año 1964.

Hasta 1963 no había vacaciones de Navidad ni Semana Santa: los seminaristas estaban durante todo el año, menos un mes de verano en el Seminario. Fue este año cuando empezaron las de Navidad y al año siguiente las de Semana Santa, a partir del Domingo de Resurrección.
Como las vacaciones del verano con el tiempo se fueron alargando se pensó en partirlas en dos momentos y reunir a los seminaristas durante el verano. Existía una piscina que cumplió su misión durante bastantes años, con el agua que venía canalizada en dirección a la huerta.


En la piscina durante el verano



Los alrededores de la piscina



Localización de la piscina: en primer término, abajo. Años 50 del siglo pasado.
Posteriormente se ampliarían y decorarían los alrededores, como hemos visto (Fot. Abad, F.)

Sin embargo con el tiempo se pensó en otra solución cerca de Comillas, en Cóbreces (Cantabria), donde había una abadía cisterciense con una hospedería que podía servir para albergar a los alumnos durante el verano en diferentes tandas. Y en períodos de 15 días los seminaristas de entonces pudimos bañarnos en la playa.


Pedro Francia y Servando Argaiz en los jardines de la Abadía Cisterciense en Cóbreces (Santander). Año 1965.



Los seminaristas en la abadía cisterciense de Cóbreces, en 1965.

Sería a partir de 1963 cuando se empezaría a dejar de vestir con sotana, cada año un curso empezando por primero, en el Seminario Menor,  y hacia 1967-68 progresivamente, en el Seminario Mayor.
Muchos fueron los rectores del Seminario, pero el que más años lo dirigió fue Fernando Bujanda que lo dirigió durante 32 años.


La formación musical

Se podrían describir y analizar diferentes aspectos de la vida en el Seminario pero uno de los más relevantes y cuidados a lo largo de toda la carrera era la educación musical. Para comprender la importancia que se le daba a la formación musical en el Seminario hay que hacer referencia a José Ignacio Prieto, S. I. (1900-1980) que continuó con la Schola Cantorum de Comillas (Blog Schola Cantorum de Comillas) que fue fundada en 1910. Sería un gran director, compositor y organista. (Fotos 10) Y esto influiría en los profesores que la llevaron a cabo en Logroño, ya que muchos de los profesores formadores estudiaron teología en Comillas (Cantabria).


Prieto Ignacio, dirigiendo la Schola Cantorum de Comillas. Similar a la que formaría en Logroño Pedro Francia. (Fot. Blog Schola Cantorum de Comillas)

Fermín Irigaray (1880-1971), profesor de música, organista, y director del orfeón logroñés, que hacia 1933 interpretó el “Himno a San Bernabé” que, entre otras obras, como el himno al por entonces Beato Valentín de Berrio-Ochoa, creó D. Fermín.


Himno al hoy, San Valentín de Berrio-Ochoa, de Fermín Irigaray

Desde el principio se estructuraron las clases de música en el Seminario Conciliar. No obstante, quien más años llevó la dirección fue Pedro Francia García, que también ha tocado el órgano muchos años en la Concatedral de La Redonda, en el último cuarto del siglo XX y principios del XXI.


Pedro Francia García tocando el órgano en Lumbreras, su pueblo natal

Julio Rodríguez Gracia, formado en Comillas, y doctorado en Roma, gran científico y cofundador del IER y Pedro Francia García fueron los que favorecieron y tutelaron, principalmente este último, la enseñanza del piano en el Seminario, la formación musical y la educación de la voz de los seminaristas.
Otra faceta importante de Julio Rodríguez fue la investigación arqueológica y prehistórica en La Rioja. Con un grupo de seminaristas en la década 1935-45 realizó prospecciones en Varea, Cueva Lóbrega, Monte Cantabria, Peña Miel.. Contactó con el director del Museo Arqueológico de Madrid, Blas Taracena (que encontró una capilla visigótica en Albelda), y Pedro Rioja Rubio  colaboró con él. Existe la “Colección Julio Rodríguez” con algunos de sus hallazgos (Ver Beguiristain, María Amor y Castiella A. en La Colección “Julio Rodríguez” del Seminario Diocesano de Logroño. Seminario de Arqueología de la Universidad de Navarra. Dialnet).


Julio Rodríguez, en primer término. Pedro Francia García a su izquierda, y otros profesores.
Años 50 del siglo XX. (Fot Abad , F.)

La afición a la música del obispo D. Abilio del Campo también hizo que se formara la “Schola Cantorum” en 1953 (nos lo dice en su artículo Marie-Hélène Buisine-Soubeyroux) y Pedro Francia que en diferentes ocasiones me dijo que había aprendido en Comillas con el padre José Ignacio Prieto, su funcionamiento, la puso en práctica en Logroño, con la interpretación de la misa de Casimiri a cinco voces.


El obispo D. Abilio del Campo



D. Julio Rodríguez, investigador y rector del Seminario.

El canto gregoriano era una de las especialidades y Pedro Francia editó una Antología Polifónica con los cánticos más frecuentes.


Índice de autores con los cánticos en la Antología

La formación musical abarcaba el conjunto de los 12 años que duraba la carrera de sacerdocio. Duraba ½ hora cada día laborable antes de comer.
Se realizaban audiciones musicales y comentarios de la vida de importantes autores de la historia de la música por parte de Pedro Francia García durante la comida en el refectorio y también en ratos libres, era un complemento formativo.


El coro, en la parte alta posterior de la Capilla Mayor, 
donde cantaba la Schola Cantorum del Seminario

No obstante, con la desaparición del latín en las celebraciones religiosas, fue aunque con lentitud disminuyendo la polifonía con textos en latín y gregoriano.
El fomento de la lectura en las abundantes bibliotecas y las audiciones musicales de autores clásicos eran dos aspectos importantes a nivel cultural.
Felipe Abad León, Cronista Oficial de la Rioja en su libro "Historia viva del Seminario Conciliar de Logroño" nos describe con detalle este nuevo Seminario.

La antigua casa del guarda
En la antigua carretera 232, a la salida de Logroño hacia Zaragoza, ahora ya Avda. de la Paz 114, estaba situada la “casa del guarda”, una construcción de adobe, al lado de la carretera, anterior al Seminario y que existía en la finca cuando se adquirió. Felipe Abad en su libro “Historia viva del Seminario” nos lo relata “preexistía como casa de campo que el obispo D. Fidel García adquirió juntamente con la finca adyacente”.


La "casa del guarda" (Fot. La Rioja)

Posteriormente se revestiría de piedra en consonancia con el tipo de construcción del Seminario. El contratista fue el mismo que se encargó de la obra del Seminario, el bilbaíno Ángel Macazaga.
Él mismo vivió en ella juntamente con su familia. En 1930 vivió el hortelano de la finca del Seminario, el calagurritano Juan Azcona, y posteriormente otros empleados del Seminario, como Luciano Morales y Rafael Caballero.


En plena destrucción (Fot. La Rioja.com)

En el año 2003 se acordó derruirla. No obstante se estudiaron alternativas y después de bastante polémica como hacer un túnel para salvarla, el 6 de Agosto de 2009 se declaró en ruina, ya que había pasado a propiedad municipal. Las rejas pasaron a un almacén municipal y debido al ensanchamiento de la Avenida de la Paz se derribó.

Los seminaristas del Nuevo Seminario entre los años 1929-1997.

Es una recopilación de datos del segundo rector que tuvo este Seminario Fernando Bujanda, y los que a finales del siglo XX recopiló Pedro Francia García en su publicación personal “Seminaristas y sacerdotes en el Nuevo Seminario de Logroño (1929-1997). Su número y proporción”.
Entre las reflexiones que apunta este último profesor del Seminario durante toda su vida profesional serían:
La disminución en los años 30 debida a la influencia de la implantación de la República y la Guerra Civil.
La exaltación religiosa en la postguerra y el prestigio del Centro influyeron el gran aumento de vocaciones hasta los años 60.
La regresión religiosa, las becas oficiales y el aumento de renta de las zonas rurales, que era la cantera principal de vocaciones, hizo que aumentara el estudio de carreras civiles y disminuyeran las religiosas, a partir de los años 70.
La disminución de vocaciones, durante las últimas décadas del siglo, sería además del descenso de la natalidad, la disminución de la fe religiosa,.. y el pensar la juventud que lo tiene todo resuelto.

A continuación una recopilación de las admisiones y ordenaciones en el Nuevo Seminario de Logroño, durante la mayoría de los años que estuvo abierto en el siglo XX:






El Seminario en el siglo XXI


Plano aéreo del Seminario. Año 2017.

Al pasear por los largos pasillos del Seminario, caracterizados por el azul de sus baldosas, parece que no han pasado los años. La misma altura, claridad, el mismo silencio, sin embargo llegas a cada una de las 4 “comunidades” donde estaban los alumnos y la soledad más deprimente te invade.
Por este Seminario, en el ámbito constructivo, salvo algunos cerramientos para controlar las temperaturas, parece que no hayan pasado los años, está prácticamente igual que cuando se construyó en 1929, sin embargo y aunque los pasos vayan avanzando cuando caminas por los "tránsitos" como antiguamente, sabes que ahora no los oye nadie.


Otro de tantos pasillos.




Escalinatas interiores de cada pabellón que se conservan como el primer día.
Los campos de deporte, otrora llenos de alumnos de diferentes edades jugando al balón, al baloncesto, o al frontón de pelota, ahora se encuentran vacíos y sin grupos de alumnos paseando por los alrededores.



Uno de los campos de fútbol en el año 2009.


Los frontones en el año 2010.


Sin embargo la Capilla Mayor sigue siendo el lugar más apropiado para la celebración del sacramento del Orden Sacerdotal cada año que hay ordenaciones.




Imágenes de la ordenación sacerdotal. Año 2016 (Fot. Jesús Mª Ortega)

En los últimos decenios, el Seminario ha sido Facultad de Derecho, vivienda del obispo de la diócesis, casa de convivencias, se han hecho seminarios, ejercicios espirituales, etc...


El obispo D. Juan José Omella también ha vivido en este edificio (Fot. La Rioja)



Segundo encuentro diocesano de monaguillos, 2016 (Fot. RiojaVocación.es)

También se ha habilitado un espacio en la zona del Rectorado para el Archivo Diocesano, donde se puede encontrar la documentación que había en la parroquia de diferentes pueblos de la Comunidad. Dada la cantidad de datos que existen sería necesario habilitar un espacio más amplio para la investigación, recabar ayudas si no existen fondos, más personal, y ampliar horarios que hasta ahora (2016) son muy insuficientes. Si en muchos momentos históricos de siglos pasados, las parroquias de los pueblos son las únicas que han guardado datos sobre las diferentes poblaciones, se hace necesario incentivar el acceso a este espacio, facilitarlo, ampliar los horarios y poco a poco digitalizarlo.
En el año 2008, en la zona donde estuvo la piscina y anexos, ante la falta de un monasterio para las Hermanas Concepcionistas Franciscanas, se construyó el "Monasterio Madre de Dios". Hay que recordar, que el monasterio con este nombre lo fundó en 1531 D. Juan de Enciso, regidor de Logroño y Contador del Rey Carlos I. Fue incendiado en la Guerra Civil de 1936, se reconstruyó posteriormente la Iglesia pero faltaba el Monasterio.



Monasterio Madre de Dios. Concepcionistas Franciscanas de Logroño.
Vistas desde el Sur y Norte.

 En la actualidad, 2016, se está remodelando el pabellón del Este del Seminario, donde se estudiaba Filosofía por parte de los seminaristas, para una ampliación de la residencia sacerdotal actual. Se ha adaptado interior y exteriormente con una inversión importante, aunque desde el exterior apenas es visible.  



Adaptación del pabellón de antiguos estudiantes de filosofía.

¿Que otras actividades se realizarán en el futuro?
En el libro "Seminaristas y sacerdotes en el Nuevo Seminario de Logroño (1929-1997). Su número y proporción" (Publicación personal de Pedro Francia García),  se alude a la pregunta que hacía el obispo Fidel García en 1933 "¿Sabeis que actualmente solo hay en los primeros cursos de nuestro Seminario 3 alumnos?" Pedro Francia responde con esta frase del Antiguo Testamento: "Rursum post tenebras spero lucem" (Job, 17, 12).